viernes, 17 de enero de 2014

LAS VISTILLAS




 

Se trata de un conjunto de plaza y jardines que toman nombre de la antigua colina del Campillo de las Vistillas, asentamiento de los visigodos madrileños durante la denominación árabe.

Esta plaza y jardines populares fueron  trazados por el arquitecto Fernando García Mercadal, inaugurados en el año 1.931, el día 11 de julio, por el entonces alcalde de Madrid don Pedro Rico. Reinaugurados en su nueva distribución según diseño de Manuel Herrero Palacios, el día 19 de noviembre de 1.947, siendo alcalde don José Moreno Torres.

 En la actualidad se denomina plaza de Gabriel Miró, la cual alberga un busto esculpido en piedra del pintor Ignacio Zuloaga, obra de Juan Cristóbal de 1.947; una alegoría en bronce con el busto de Ramón Gómez de la Serna en el centro de una fuente con estanque circular, obra de Enrique Pérez Comendador, inaugurada  en 1972, y una estatua dedicada a La Violetera, obra del escultor Santiago de Santiago, que estuvo en principio en la confluencia de las calles de Alcalá y Gran Vía, trasladada el día 13 de junio de 2.003.




 En el número 3 de esta plaza, mirando a la catedral de la Almudena, una placa colocada en la fachada nos indica: “Casa museo de Zuloaga / Campillo de las Vistillas de San Francisco/ Barrio de las Aguas/ Distrito de la Latina”. Esta misma casa fue anteriormente el estudio-Talle del escultor Victorio Macho.


 
Es uno de los escenarios típicos de Madrid en donde se celebran diversos festejos populares. A principios del siglo XX era lugar de celebración de un mercadillo de productos alimenticios, principalmente frutas y verduras y en especial melones.

Balcón natural de la Villa hacia poniente, con el río Manzanares bañando sus pies y una inmensa perspectiva multicolor con la Casa de Campo al fondo.  Atalaya excepcional para contemplar las puestas de sol llenas de lirismo y otear en la lejanía al norte la silueta de la sierra del Guadarrama.
Situado en una zona cargada de historia y con personalidad propia, con un ambiente auténtico y castizo y núcleo urbano alrededor del cual se fue desarrollando esta gran ciudad que aun tiene la calificación oficial de villa.

Uno de sus accesos característicos  desde la calle de Segovia, próximo al Viaducto, es la popular Cuesta de los Ciegos, que por su trazado irregular lleno de recovecos y escalera de 254 escalones, en gran pendiente, difícilmente puede ser transitada por una persona ciega.


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