jueves, 30 de agosto de 2018

LOS GREMIOS Y COFRADIAS EN LA VILLA Y CORTE



Según nos indican las viejas crónicas, recogidas en un documento de la Escribanía Mayor de Rentas, de 26 de agosto de 1.775, podemos conocer al detalle los Gremios existentes en la Villa y Corte en el s. XVIII y que estuvieron muy relacionados con la cultura tradicional y siempre prestos y dispuestos a organizar y participar en las fiestas o festejos de carácter popular.

En 1.788 y por medio de una Real Cédula del 12 de febrero, se concedió exención tributaria a los Gremios menores de Madrid  y en otra del 18 de marzo de 1.783, el rey Carlos III, reivindicaba varios oficios sobre los que recaía un criterio absurdo considerándolos desde hacía siglos como oficios viles. -Así por ejemplo en el año 1.510, durante la regencia del Cardenal Cisneros, se ordenó que las fraguas se situaran en las afueras. Más tarde, en tiempos de Felipe II, los curtidores fueron alejados del centro por causa de los olores molestos que llegaban al Alcazar y fueron situados en lo que es hoy la calle Ribera de Curtidores -
En dicha fecha de 1.783, el rey los declaraba honestos y honrados diciendo: "...su uso no envilece a la familia ni a las personas que lo ejercen, ni los inhabilita para obtener empleos municipales..."

Entre estos oficios viles se encontraban los zapateros, los herreros, los curtidores...

Un insigne hispanista, el norteamericano Mr.Kany, escribió en su día lo siguiente:
"Un zapatero viejo, no podía fabricar zapatos nuevos ni siquiera para sus hijos. Un  herrero de grueso, no tenía permiso para hacer una llave. A un sastre remendón, no se le permitía  confeccionar un traje nuevo..."

Sumaban un total de 68 gremios, muchos de los cuales fabricaban ellos mismos los productos con arreglo a técnicas y artes transmitidas de padres a hijos.

Los Gremios, quedaron abolidos en 1.843, en tiempos de la reina Isabel II, por un concepto liberal en la realización de los trabajos artesanos.
Varios de estos oficios dieron nombre a la calle en donde estaban asentados, algunos de los cuales aún perduran en la actualidad, si bien otros muchos han desaparecido o han cambiado de nombre.

Ya hemos dicho, que todos los artesanos de un mismo oficio, estaban agrupados en gremios a los que estaban obligados a pertenecer, con el fin de controlar la producción y evitar competencias ilícitas y conseguir también mejores precios en las materias primas.
Ejercían su profesión en talleres o tiendas en las plantas bajas de sus viviendas.
Estaban también agrupados en cofradías, asociaciones de carácter religioso o benéfico, con una bandera que las identificaba. Cada una de las ellas tenía su Santo Patrón y protector, al que celebraban con todo esplendor el día de su festividad.


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