jueves, 18 de septiembre de 2014

PALACIO DE LA MONCLOA





En el año 1.977, año de gracia democrática, por las elecciones celebradas el día 15 de junio, el rey elegía entre una terna a don Adolfo Suárez González como presidente del Gobierno que fijó su residencia oficial en este palacio, en el cual conseguiría el día 27 de Octubre de ese mismo año, el consenso entre todos los partidos políticos con representación parlamentaria, los denominados “pactos de la Moncloa”, lo que supondría efectuar la transición política de forma pacífica y muy positiva.

Este palacio de la Moncloa tiene sus antecedentes en una antigua propiedad de los condes de la Monclova, don Melchor Antonio Portocarrero, virrey del Perú, y que por deformación fonética se transformó en Moncloa.

Fue en principio una finca de uso agrario ampliada con la incorporación de otros terrenos colindantes.
A principios del s. XVII, pertenecía a doña Ana de Mendoza, condesa de Cifuentes, que  se lo vendió a don Juan Croy, conde de Sora, y la denominó “Huerta de Sora”.
En 1.660 fue adquirida por Gaspar de Haro y Guzmán, marqués del Carpio y de Eliche, quien mandó edificar su casa-palacio, que fue conocida como palacete de Eliche. A su muerte fue heredada por su hija Catalina de Haro, casada con Francisco Álvarez de Toledo y Silva.

Otro de sus propietarios posteriores fue don Antonio Joaquín Guerra, y por ello se conoció a la finca con el nombre de “Huerta de Guerra”.
En 1.781, fue adquirido por la duquesa viuda de Arcos, doña María del Pilar Ana de Silva, quien al morir se la dejó a su hija María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, XIII duquesa de Alba, muy retratada por Goya.
Después de la muerte prematura de la duquesa de Alba  en 1.802, fue adquirido por el monarca Carlos IV, para su esposa María Luisa de Parma.

Durante la invasión francesa fue ocupado por el general Murat, a las órdenes de José Bonaparte, sufriendo daños considerables por efecto de la guerra de la Independencia y que Fernando VII repararía posteriormente, en 1.816, bajo la dirección y proyecto de Carlos Isidro González.

En 1.866, Isabel II lo cedió al Estado, mediante la llamada “ley del Rasgo” y fue utilizado para residencia de descanso de los presidentes del Gobierno, para lo cual fue convenientemente restaurado y decorado. En 1.868 pasó a depender del Ministerio de Fomento.
En 1.923, en la dictadura de Primo de Rivera, fue declarado Monumento Artístico y en 1.929, el palacio fue restaurado según proyecto de Joaquín Ezquerra del Bayo.

En la guerra civil quedó destrozado, y se reconstruyó uno nuevo sobre las ruinas, con el proyecto de Diego Méndez, con el fin de servir de residencia a las personalidades extranjeras en visitas oficiales.


En 1.977, pasó a ser residencia oficial de los presidentes del Gobierno de España.

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