martes, 17 de abril de 2012

SALCES



SALCES es un pueblo campurriano que pertenece a la Hermandad de Campoo de Suso, compuesta por 24 pueblos, que forma parte con diez municipios más el partido judicial de Reinosa, cuyo devenir histórico queda recogido en el libro “Historia de Salces” de 223 páginas con fotografías antiguas y modernas y dibujos, publicado en 2.011.






Asunción González, Emilio Jorrín Jorrín, Severiano Gómez, Cándido Gutiérrez, Nati, Ángel González, en 1.934




Está situado en el centro de una planicie, a 920 m. de altitud, a tres kilómetros de la ciudad de Reinosa, en la carretera provincial desde esta ciudad a Cabezón de la Sal, en la orilla izquierda del río Ebro, a un kilómetro de su nacimiento en Fontibre.


Hubo un tiempo en que se denominó SALZES.

Toma nombre por la abundancia de salceras (clase de sauce) que crecen espontáneas a la orilla del Ebro y del arroyo que cruza el pueblo, llamado de La Miña o de las Cabezadas que tiene su origen en Camino, junto con el arroyo de la Gorgolla, que nace en la fuente del Cura y se junta en La Miña con el agua de la fuente del Obispo que proporciona el agua de consumo a los pueblos de La Miña y Salces. Este arroyo es el primer afluente de cierta importancia del Ebro, antes de Reinosa.

Su terreno es llano en su mayor parte, si bien cuenta con varios altozanos a modo de columna vertebral de oeste a este y que definen las cuencas del Ebro y del Hijar, denominados: La Guariza, Mesquería Grande, Mesquería Chica y Sotío.

Durante siglos, los habitantes del Valle de Campo, al que Salces pertenece, vivieron de una manera muy primitiva y con una economía muy precaria, basada en la cría de un poco de ganado autóctono, como la vaca campurriana, hoy desaparecida, y la vaca tudanca, en peligro de extinción; yeguas de buena calidad que daban unas mulas de gran aprecio en Castilla; un pequeño rebaño de cabras y ovejas, completada con la siembra de patatas y trigo para consumo familiar, y la matanza del cerdo como base de su alimentación.

Salces fue de Realengo, aceptando al Rey como su único señor. Otros pueblos de Campoo pertenecían al Señorío del Marquesado de Argüeso.



Haciendo ahora un breve recorrido por su historia más antigua, nos encontramos con su primera mención escrita en el Fuero Apócrifo de Cervatos concedido por el Conde Sancho García, en el año 999, si bien es muy posible que Salces ya existiera cuando en el año 195 a.de C. el historiador romano Marco Porcio Catón, escribiera que “el río Ebro nace en el país de los cántabros”.

En voz pópuli se dice que en el término de Sotío se hallan los primeros vestigios de Salces con una ermita dedicada a Santa Leocadia y un cementerio.

En la Edad Media, Campoo, constituyó una de las grandes demarcaciones del Reino, como está reflejado en el libro del Becerro de las Behetrías o libro de las Merindades de Castilla, que mandó formar Pedro I en 1.352, como registro oficial de los lugares del Reino.


A la muerte de doña Leonor de la Vega, ocurrida el día 14 de agosto de 1.432, se procedió a realizar un inventario de sus bienes, vasallos y derechos que la correspondían en el Mayorazgo de Campoo, Liébana y las restantes Merindades de Castilla, y, uno de los lugares de Campoo, era el pueblo de Salces.

En las Ordenanzas de la Hermandad de Campoo de Suso del año 1.551, figura entre los firmantes don Gonzalo Jorrín, como “fiel del Concejo de Salces”.

SALCES es un pueblo muy abundante en arboledas, principalmente chopos que se desarrollan con facilidad en su terreno húmedo, así como fresnos, olmos y sobre todo salceras, como ya se ha dicho, en un ambiente de clara transición entre la meseta castellana de campos ocres y las montañas verdes de la Cantabria hacia el mar.


Tiene dos puentes medievales (“romanos” a nivel popular) sobre el Ebro, pertenecientes a la vía IV Iniecta Glarea, la cual tuvo el recorrido siguiente: Reinosa, Salces, Villacantid, Naveda, Riaño, Abiada, Pozo de la Ureña, lugares todos ellos de la citada Hermandad de Campoo de Suso, y por Piedrasluengas con dirección a Liébana, según indica José Calderón Escalada “El Duende de Campoo”, en su gran obra “Campoo”.











Hasta mediados del siglo XX, fue importante su actividad harinera, con tres molinos funcionando en el cauce del Ebro. El primero, aguas arriba del pueblo, el Molinuco, molino maquilero de poca capacidad. En el medio del pueblo, conocido como la Aceña, funcionó otro que posteriormente fue transformado en taller de carpintería de Manuel Macho, de Soto; y el tercero y más importante, con capacidad a nivel industrial, denominado “La Primera del Ebro”, que fue fundado por don Antonio López y López, Marqués de Comillas, a principios del siglo XIX, conocido como “la fábrica”, siendo algunos de sus principales molineros Modesto y su mujer Nati con la importante ayuda de Anselma y de Leonor.
Los dos primeros, han sido transformados en sendas casas de vivienda, “la fábrica”, ha sido convertida en horno de pan, y en su aceña, en 1970, se instaló una piscifactoría, la cual funcionó con éxito hasta 1.990.

En el terreno municipal de Salces y de La Miña, en el lugar denominado Las Zarzosas, quedan señales de las excavaciones para la extracción de mineral de hierro. En esta misma zona aún se encuentran pequeños fósiles.

Se explota desde antiguo una buena cantera de piedra caliza utilizada para cantería y, sobre todo, para la obtención de cal, en un calero artesanal al pié de la misma, ya desaparecido.
Funcionan con éxito los talleres Regulan, S.L. de calderería y mecanizado de piezas, construcción de estructuras, cuñas quitanieves, etc., y, la empresa Mármoles Salces, S.L., en la que se elaboran todo tipo de lápidas. Recientemente, se ha instalado la empresa de Transportes Internacionales “El Cepelludu”, con su amplia flota de camiones.

Herrero hubo muy popular, Leandro, con fragua de gran fuelle manual, forjador de herramientas de labrador y rejas de arado romano, y muchas fueron también las llantas metálicas que “calzó” a las ruedas de madera de carros blancos o “chillones” con ejes de madera ligeros, y de “carromatos” con ejes metálicos más pesados.

Fue muy popular a mediados del s.XX la taberna “La Majueta”, con bolera y baile de manubrio los domingos y días de fiesta, que aún sigue funcionando con éxito regentada por Miguel y su hija Yosune, así como la taberna de “la Quica”, hoy cerrada, también con bolera, despacho de carne y el primer teléfono público del pueblo.







Con mayor entidad funcionó hace unos años el bar-restaurante “El Campurrianu”, con un “pub”, hoy cerrado y que a mediados de siglo había sido salón de baile. En la actualidad funciona el bar-restaurante y con servicio de hospedaje, “Los Valles”, edificio de nueva construcción, propiedad de José Antonio Gómez Abad y más recientemente se abrió al público una casa rural de nueva construcción con el nombre de “La Posada de Salces” de Andrés González López, ya cerrada.







Hubo antaño una fonda al lado del Camino Real que cruzaba el pueblo, cuyo nombre ha quedado para la historia en el callejero del pueblo: La Fonda. Casa que ha sido transformada por su actual propietario Indalecio de la Pinta.

Enfrente de la “Fonda”, en un espacio que ocupaban varios “mudarales” en tiempos no muy lejanos, se construyó una fuente en 1995 y dos años más tarde se construyó el jardín actual, al cuidado esmerado de Indalecio con una placa de reconocimiento que dice:

SALCES MCMXCV. La junta vecinal de Salces en reconocimiento a Indalecio de la Pinta por su labor desinteresada en el Jardín de la Fonda. Salces Noviembre de 2.003”.

En arquitectura civil, no tiene ninguna “casona” con interés suficiente para su mención especial, si bien, todo su caserío sí reúne las condiciones suficientes para proporcionar al lugar un conjunto aceptable. Son de interés histórico la casa del Marqués de Salces del Ebro, mejor conocida como “la casa Barcelona”, por ser su propietario residente en la ciudad condal. Fue adquirida y habitada por Cándido Gutiérrez y su familia. En la actualidad está deshabitada.

La casa de doña Concepción Rábago Fernández, esposa del insigne médico español don Carlos Jiménez Díaz, con portalada y escudo.

Con interés social, reseñar las “casas del asilo”, propiedad de la iglesia del pueblo por una donación a la misma.

Las casas de los pastores y la casa de concejo en los bajos de la escuela pública, propiedades del pueblo.

La fábrica de harinas y molinos maquileros ya citados…y mencionar las casas de don Froilán ubicadas en los prados de San Miguel, junto a la iglesia.



Iglesia que está situada en el centro mismo del pueblo y le divide en dos barrios bien definidos, el de “arriba” y el de “abajo”. Es del siglo XVII, con retablos dorados de artesanos de Molledo, entre ellos Juan de Marañón en 1646. Destaca el campanario en geometría circular que da cabida a la escalera de piedra en caracol de acceso al campanario. Está bajo la advocación de San Miguel Arcángel, representado en una bella imagen de madera policromada, situada en la parte más alta del altar mayor. Sin embargo su fiesta patronal se celebra el día de San Antonio de Padua, el día 13 de junio, por interés expreso de un cura del pueblo, en el siglo XIX, de nombre Antonio y que con el tiempo se fue popularizando hasta convertirse en tradición. Citar un espléndido cuadro con la figura de Cristo resucitado de grandes dimensiones colocado en el coro, obra del pintor Ángel Seco Gómez.










En el lugar denominado los Cagigales, hay una pequeña ermita en la que se venera a la Virgen de los Dolores, pero a nivel popular es conocida como la Virgen de los Cagigales. Disponía de un púlpito sobre uno de los robles y fue lugar también de celebración de animadas romerías hasta hace unas décadas

Hacia el año 1.985, el Ministerio de Obras Públicas, derribó la última casilla de camineros existente en la zona, utilizada como vivienda de los antiguos peones camineros, encargados de arreglar los baches y otros deterioros que se producían en la calzada. Cada caminero tenía a su cargo un recorrido de una legua y por ello a estas casillas se las denominaba también “legulellas”.

Han desaparecido sus lavaderos públicos: Dos en el Ebro, uno en cada puente, en la orilla izquierda y uno en el Arroyo en la orilla derecha.


Lavadero en el arroyo, a mediados del s.XX



A SALCES que es mi pueblo




En tu seno vi la luz
Pueblo de campos verdes.



En tus fuentes abundantes
bebí cuando era niño
y me hice adolescente.



Por tu gancho engendré cariño
que al crecer se hizo más fuerte.



De ti me fui en tono libre
y hoy, de mayor, en la distancia,
me dueles de quererte.



Aunque lejos de tí yo esté
y no tenga tu impulso ardiente.



Aunque no llene con tu luz mis ojos
y no beba el agua de tus fuentes.




Ni respire tus aires puros,
Ni pise tu alfombra verde…



Aunque el tiempo borre sentimientos
y enfríe el fuego en el ausente,





Tu imagen se me crece viva
en recuerdos permanentes.






SALCES




Pueblo vivo,
con impulso y ganas nuevas.



Un paisaje sugestivo
revestido de choperas.



Dos barrios definidos
y la iglesia medianera.

El Ebro te lava la cara
y te arrullan las salceras.



Dos puentes medievales,
un hotel y tres tabernas.





Sin palacio que te adorne,
ni casona tan siquiera



Tuviste fragua y buen herrero,
un calero y la cantera





Tres molinos harineros,
lavaderos y bolera.



Hoy tu pujanza industrial
agiganta tu solera.



Eres un pueblo gallardo.
Y tu gente de primera.


Jorrín



VISTAS PARCIALES DE SALCES


























Día 8 de enero de 2.012, cuando la carretera se hizo un río delante de mi casa




Fotos recientes de SALCES en mi maquina de aficionado el 3 de abril 2.012.





Lirones, en la huerta de mi casa.




Ciruelos en flor





Barrio de Arriba





El Pastizón

























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