miércoles, 21 de septiembre de 2016
martes, 13 de septiembre de 2016
NOGAL
Nogal
Canto breve a un árbol
Tenemos una casa en Salces
Con río, huerta y corral
Y en el corral una joya,
Una perla vegetal.
Juglans regia, le llaman los cultos,
Nosotros, EL NOGAL.
Ejemplar de tronco gordo,
Grande de copa y follaje.
En verano nos pone sombra
Yen invierno, su ramaje
Pone freno al vendaval.
Yo lo planté de joven
Porque me dijo un día mi padre:
Y te plantas un nogal!!!
Luego lo cuidé con mimo,
Y fue buscando su vertical,
Y ha crecido tanto,
Que es un árbol colosal.
Hubo que amputarle un brazo
Que crecía horizontal.
Si la nieve no le mella
Ni le quiebra el temporal,
Cuando cumpla cien años
Será descomunal.
Lina, con su gata Filomena
NOGAL COMÚN
Es un árbol monoico y caducifolio. Se cultiva por sus nueces, la calidad de su madera para ebanistería y también como ornamental.
Es un árbol de gran porte, robusto de tronco corto que puede superar seis metros de circunferencia del que salen gruesas ramas; la copa es redondeada y amplia; la altura puede superar 25 m.
El tronco y ramaje son de color grisáceo blanquecino. Las hojas verde intenso, se usan en medicina como astringente.
.
lunes, 29 de agosto de 2016
SALCES
UNA CASA, UNA
HUERTA Y UNA ROSA PRIMOROSA
En
una tarde de agosto,
A
penas metido el sol
Allá por Pico Tres Mares,
Desde
mi rincón preferido
Contemplo
complacido
Todo
mí alrededor.
Veo
mil fresnos en hilera
Que
se apiñan con los chopos
Saludando
a las salceras.
Veo
la Guariza en Fontibre,
El
Peñío y los Brezales.
Veo
el Calgar y la fuente
El
Campón y Mesquería,
Que
conforman con Sotío
Verdes
pastizales.
Oigo
el campano de una burra
Pastando
en compañía,
Y
el rebuzno de su amante
Que
la dice: ¡prenda mía!.
Oigo
el mugido de las vacas
Que
les han quitado la cría.
Esta
mezcla de sonidos:
De
campanos, rebuznos y mugidos,
Me
resulta divertido,
Oigo
el trino de los pájaros,
Y
a los cuervos su graznido,
El
arrullo de los palomos
Y
el gri gri de los grillos.
Oigo
correr el agua
Del
Ebro recién nacido.
El
olor lo pone la rosa,
Y
mil flores amarillas
Y
más aún, la manzanilla.
Una
gozada en suma
Que
toca la maravilla.
.
jueves, 30 de junio de 2016
LOPE, QUEVEDO, CALDERON
NACIERON EN MADRID CONTEMPORANEOS CON CERVANTES
¡Qué tres patas para un banco!. Frase popular muy conocida y que en esta ocasión adquiere una dimensión universal.
…Y qué casualidad, tienen el denominador común de tener los tres raíces cántabras; infortunio en el amor; escasa cuenta corriente y pertenencia a la Venerable Orden Tercera.
LOPE DE VEGA Y CARPIO
Poeta y autor dramático. Llamado el “Fénix de los ingenios”. Uno de los autores más ilustres del Siglo de Oro.
Nació en Madrid el 25 de noviembre de 1.562, en el número 50 de la actual calle Mayor. Hijo de padres santanderinos, del pueblo de La Vega, en el Valle de Carriedo.
Su padre Félix de Vega, era bordador de oficio, establecido en Valladolid y se vino a Madrid en donde montó un taller de bordado cerca de la histórica Puerta de Guadalajara.
Su madre, Francisca Fernández Flores, ama de casa.
En palabras del propio Lope en su “Epístola a Amarilis”. “El motivo de haber nacido yo en Madrid fue por un asunto amoroso de mi padre que se desplazó a la Villa y Corte y mi madre le siguió para alejarle de la amante y la feliz reconciliación del matrimonio tubo como fruto mi nacimiento”.
Lope asistió al colegio de la Compañía de Jesús y a la Academia Real.
Tuvo una vida llena de peripecias, reflejada con gran riqueza lirica en su amplia obra literaria.
Su obra es ingente, pues como indica su amigo y biógrafo Juan Pérez de Montalbán, escribió 1800 comedias y 400 auto-sacramentales.
En su juventud fue protagonista de varios devaneos amorosos. A los 17 años entabló relaciones con la actriz cómica Elena Osorio y por su causa cuando ésta le abandonó escribió unos libelos difamatorios estuvo preso en la cárcel de la Villa, ubicada en el edificio que ocupa el ministerio de Asuntos Exteriores y fue desterrado a Valencia. Raptó a la hija del rey de armas de Felipe II, Isabel de Urbina, con quien se casó por poderes el día 10 de mayo de 1588 y a los pocos días se embarcó en la Armada Invencible.
A su regreso se estableció con su mujer en Valencia y a la muerte de ésta se trasladó a Madrid, en donde vivió otras aventuras (ya era famoso), una con Aurora Trillo y también con Micaela de Luján, con quien tuvo una hija, que fue monja trinitaria descalza, sor Marcela de San Félix.
En 1598 se casó por segunda vez con Juana Guardo con la que vivió en Toledo y cuya muerte le produjo una seria crisis espiritual y se ordenó sacerdote, el 24 de mayo de 1.614:
“Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra
el alma quiere ser cielo en el cielo”
Al final de su vida aún conoció su última pasión con Marta de Nevares (Amarilis en sus versos), a quien cuidó cuando se quedó ciega.
Sus contemporáneos y en especial Cervantes, que no eran muy amigos, le llamaban “monstruo de la naturaleza”.
Cultivó todos los géneros literarios: poesía, novela, comedia, teatro, tragedia, auto-sacramental, coloquio, entremés, autobiografía… Es sin duda uno de los genios más grandiosos de toda la literatura española.
Vivió en la calle Cervantes durante sus 25 últimos años. La casa es en la en se actualidad se ubica un museo, denominado “Casa de Lope de Vega”, en el que destacan el oratorio, estudio, estrado, la habitación de Lope, la cocina y el comedor. Tiene también un huerto. Es una casa-tipo del siglo XVII compuesta por dos plantas y guardillones en el tejado.
En 1902, la Villa de Madrid le erigió una estatua en la plaza de la Encarnación.
Escrito está que nunca estuvo en Cantabria pero también se sabe que nunca se olvidó de sus orígenes montañeses.
FRANCISCO GÓMEZ DE QUEVEDO VILLEGAS Y SANTIBÁÑEZ
Polígrafo, político y poeta.
Una de las personalidades claves de la literatura española del Siglo de Oro.
Mentor del conceptismo.
Ostentó los títulos de Señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago.
Nació en Madrid, el día 14 de septiembre de 1.580, con los pies deformes y una miopía aguda, que le motivaron una infancia poco feliz y solitaria. El tercero de cinco hermanos. Bautizado en San Ginés.
Su familia era de origen montañés (Cantabria) y estaba al servicio de la casa real. Su padre fue secretario de la emperatriz doña María, hija de Carlos I, y luego de la reina Ana de Austria, mujer de Felipe II.
Su madre, María de Santibáñez Villegas, era dama de la reina y de la infanta Isabel Clara Eugenia, propiciaron que Quevedo se criase en un ambiente palatino y recibiese una esmerada educación.
A los seis años de edad se quedó huérfano de padre y le nombraron un tutor, Agustín de Villanueva, un pariente lejano.
Estudió en el colegio Imperial de los Jesuitas de Madrid, hoy Instituto de San Isidro, en la calle Toledo y en los Jesuitas de Ocaña.
Luego completó sus estudios en la Universidad de Alcalá de Henares, donde se especializó en humanidades, lenguas y filosofía.
En 1611, a consecuencia de un duelo, tuvo que marchar a Italia, en donde fue secretario y amigo del duque de Osuna, Pedro Téllez de Girón, virrey de Sicilia y Nápoles, quien le encomendó delicadas misiones políticas y diplomáticas, especialmente en la famosa conjuración de Venecia, en 1618.
En 1620, fue destituido el duque y Quevedo también cayó en desgracia, por lo que estuvo en prisión y luego desterrado en Ciudad Real, en Torre de Juan Abad.
En 1634 contrajo matrimonio con la viuda doña Esperanza de Mendoza, señora de Cetina, de 50 años y tres hijos, pero prácticamente vivieron separados dos años. Anteriormente vivió amancebado con una mujer llamada Floris “La Ledesma” con quien tuvo varios hijos.
Fue algo mujeriego y se le bautizó con el apelativo “varón de muchas almas”, pero con poca fortuna en amores y pasaron por su vida varias mujeres, entre las que también destacan: Luisita de la Cerda (Luisi), de la casa de Medina, que fue su amor imposible y la recordó toda la vida; amó a Isabel, su primera novia…
Al subir al trono Felipe IV, regresó a Madrid e ingresó en la servidumbre del palacio. Sus relaciones tirantes con el conde-duque de Olivares terminaron con su prisión en el convento de San Marcos de León, de donde salió poco después de la caída del conde-duque (1643), y se fue a Torre de Juan Abad, pero enfermo y achacoso murió dos años después, el día 8 de septiembre de 1.645, en Villanueva de los Infantes. Enterrado en la cripta de Santo Tomás, en la Iglesia de San Andrés.
Escritor de una gran capacidad creadora, en sus obras consiguió que la lengua castellana expresase a la perfección los matices más ricos y las profundidades más insoslayables del pensamiento humano. Está considerado como el escritor español de más variadas aptitudes.
Entre sus obras citamos algunas: Letrilla, jácaras y romances, de sabor popular; Grandes anales de quince días, que trataba la vida palaciega; El buscón, joya de la novela picaresca española; Los sueños, sátira de la vida española; etc., etc.
Es fácil suponer que Quevedo, se sentía orgulloso de su ascendencia cántabra ya que en alguna ocasión él mismo escribió:
“Soy señor de mi casa en la Montaña, hijo de padres que me honran con su memoria”.
Vivió en la hoy denominada calle de Quevedo, que es la misma casa en la que se hallaba la editorial El Magisterio Español, y en ella nació en 1.833, don José de Echegaray, premio Nobel de Literatura en 1.904.
Quevedo, es un apellido ilustre de Cantabria, originario de la localidad de San Martín de Quevedo, en el municipio de Molledo, que lleva por lema:
“Yo soy aquel que-vedo / el que los moros entrasen
y el que de aquí se tornasen / porque así lo mando yo”.
En la localidad de Bejorís, en Santiurde de Toranzo (Cantabria), se hallaba la casa familiar a la que dedicó estos versos:
“Es mi casa solariega / mucho más que las otras
pues que por falta de techo / le da el sol a todas horas”.
QUEVEDO EN TORRE DE JUAN ABAD.
Villa y municipio en Campo de Montiel, La Mancha, provincia de Ciudad Real.
Tomó renombre por el hecho de que el insigne escritor del siglo de Oro, Francisco Quevedo, uno de los autores más destacados de la literatura española, pasara en este lugar una buena parte de su existencia, en diversas etapas de su vida, bien como huido de la justicia y desterrado, bien voluntariamente para restablecer su delicada situación física o para pleitear, en 22 ocasiones, por sus derechos sobre el Señorío de la Torre de Juan Abad.
Al fallecer su madre en el año 1.600, que había efectuado importantes inversiones en el lugar, se vió involucrado junto con su hermana Margarita para cobrar las rentas que en la villa se les adeudaba.
Quevedo fue Señor de esta Villa y a su muerte se constituyó el “Señorío de Quevedo”.
En 1.621 la Torre subastada y la adquirió un amigo suyo Alonso Mexia de Leiva.
En 1.643, ya muy enfermo se retiró a su torre-casona, que fue adquirida por su madre, y que él la llamaba “su aldea”.
Casona que fue adquirida por el Ayuntamiento y en la actualidad es la “Casa-museo de Quevedo”.
Quevedo despachó en ella en sus tiempos de secretario del rey, importantes asuntos de Estado y también en ella compuso una buena parte de su ingente obra, como el siguiente poema:
Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.
Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la imprenta.
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la imprenta.
En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.
PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA HENAO
Dramaturgo. Sacerdote.
Caballero de la Orden de Santiago. Insigne literato barroco del Siglo de Oro.
Su obra es muy extensa y también testimonial de su propia vida, consagrada al
trabajo, a la reflexión y al estudio una vez superados los excesos propios de
juventud.
Nació en Madrid el día
17 de enero, festividad de San Antón, del año 1.600. Hijo de Diego Calderón de
la Barca Barreda, secretario de Cámara del Consejo de Hacienda con Felipe II y
Felipe III, y de Ana María de Henao. Fue el tercero de seis hermanos.
Descendiente de la Casa
solariega de Viveda (Cantabria), que el siglo XV se ubicaron en Sotillo
(Reinosa) y otra rama se asentaron en Boadilla del Campo (Palencia).
Cursó estudios, primero
en Valladolid, por la ocupación de su padre en la Corte que estaba allí en esa
fecha, después en el Colegio Imperial de los Jesuitas en Madrid. Cursó estudios
en la Universidad de Alcalá.
Contaba 10 años de edad
cuando murió su madre y su padre se casó en segundas nupcias.
En 1.615, murió su
padre y Pedro se fue a la Universidad de Salamanca y se graduó en derecho
canónico y civil.
Abandonó los estudios
eclesiásticos por la carrera militar y durante algún tiempo llevó una vida
aventurera en Madrid. Entró al servicio del Duque de Frías y viajó con él por
Flandes y el norte de Italia y tomó parte en varias campañas bélicas.
En 1.625, por
complicaciones en un homicidio, se fue como soldado al servicio del Condestable
de Castilla.
Diez años después fue
nombrado director del Coliseo del Buen Retiro y gozaba del aprecio de Felipe
IV. Al año siguiente el rey le nombró Caballero de la Orden de Santiago.
Es el año 1.638 y al
servicio del Duque del Infantado, participó en el sitio de Fuenterrabía y en
1.640 participó en la guerra de Secesión de Cataluña y herido en la campaña de Lérida obtuvo una pensión
vitalicia.
Tuvo un hijo ilegítimo,
Pedro José, hacia 1.646 fruto de unas relaciones amorosas, pero murió antes de
cumplir diez años.
En 1651 fue ordenado
sacerdote y permaneció en Toledo durante
algún tiempo, hasta que en 1663 ocupó en Madrid el cargo de capellán de honor
del rey Carlos II.
Vivió en el número 90
de la actual calle Mayor, en donde murió el día 25 de mayo de 1.681. Fue
enterrado sin boato alguno según sus propios deseos, en la bóveda de San
Salvador, llevado a hombros por la Congregación de Presbíteros Seculares
Naturales de Madrid, fundada por Jerónimo de la Quintana en 1.619, de la que Calderón
fue su capellán mayor, en 1.666. También lo fue Lope de Vega en 1.628.
Sus obras representan
la aportación más lograda de la cultura
de la contrarreforma y del gusto barroco. El
alcalde Zalamea, La vida es sueño, El gran teatro del mundo, … son algunas
de sus obras más importantes.
Supo identificarse
plenamente con el espíritu de la época y en opinión de don Marcelino Menéndez y
Pelayo, es el representante más genuino del siglo XVII.
.
lunes, 9 de mayo de 2016
CERVANTES
APUNTE BIOGRÁFICO
Creo
que a nadie se le oculta que este año, bisiesto y olímpico, ha sido denominado
a nivel mundial como Año Cervantino, por el hecho de cumplirse el cuarto
centenario de la muerte del más preeminente de los novelistas y escritores españoles de todos
los tiempos. Uno de los tres colosos que la humanidad contempla, admira y
venera, junto con Homero y Shakespeare: Miguel de Cervantes Saavedra.
Finísimo
observador de las costumbres de su tiempo y crítico de su época. Autor de uno
de los libros más conocido de cuantos se han escrito y el más traducido después
de la Biblia: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
Su NACIMIENTO
Son
muchos los lugares que pretenden
atribuirse la venida al mundo del
insigne personaje en su feudo.
Sin
embargo, ya está admitido que el agraciado
lugar fue Alcalá de Henares, probablemente el día 29 de Septiembre, festividad
de San Miguel, ya que era costumbre en la épocas de bautizar a los bebes con el
nombre del Santo del día.
Fue
el cuarto hijo de los siete que tuvieron sus padres: Rodrigo Cervantes,
cirujano al estilo de la época y Leonor de Cortinas, natural de la villa de
Barajas. Nieto de Juan de Cervantes, licenciado en Leyes y Leonor de Torreblanca.
Sus hermanos: Andrés, Andrea, Luisa, Miguel, Rodrigo, Magdalena y Juan.
Su
infancia y adolescencia las vivió el pequeño Miguel junto con sus hermanos, de un lado para otro, por distintos avatares en la vida de sus padres. Etapas que
fueron más bien tristes, pues su familia se vio envuelta en una serie de
conflictos que menguaron su reputación
moral y social y la economía, con encarcelamientos incluidos.
Juventud
azarosa, llena de episodios bélicos por Italia, cautiverio, heridas de guerra,
largas ausencias, desengaños amorosos…
El
resto de su existencia tampoco fue muy positiva. Años y años de intranquilidad,
vagando de acá para allá buscando un empleo “pro
pane lucrando” (para ganarse el pan) que le permitiera vivir sin
sobresaltos y poder dedicarse a su gran pasión, las letras.
Siempre
apurado, sin dinero, sospechoso de
varios delitos. Si bien a pesar de toda la tinta negra en su biografía, nunca
fue un amargado.
A
caballo con la última etapa de Carlos I, todo el reinado de Felipe II y parte
del de Felipe III, incrementó el valor del “Siglo de Oro”.
En
alguna ocasión recordando sus episodios en 1.614, escribió, quizás con un
sentimiento elevado de desengaño:
Viaje al Parnaso
«Adiós», dije a la humilde choza
mía;
«adiós, Madrid; adiós tu Prado y fuentes,
que manan néctar, llueven ambrosía;
adiós, conversaciones suficientes
a entretener un pecho cuidadoso
y a dos mil desvalidos pretendientes;
adiós, sitio agradable y mentiroso,
do fueron dos gigantes abrasados
con el rayo de Júpiter fogoso;
adiós, teatros públicos, honrados
por la ignorancia, que ensalzada veo
en cien mil disparates recitados;
adiós, de San Felipe el gran paseo,
donde si baja o sube el turco galgo,
como en gaceta de Venecia leo;
adiós, hambre sutil de algún hidalgo,
que por no verme ante tus puertas muerto,
hoy de mi patria y de mí mismo salgo».
«adiós, Madrid; adiós tu Prado y fuentes,
que manan néctar, llueven ambrosía;
adiós, conversaciones suficientes
a entretener un pecho cuidadoso
y a dos mil desvalidos pretendientes;
adiós, sitio agradable y mentiroso,
do fueron dos gigantes abrasados
con el rayo de Júpiter fogoso;
adiós, teatros públicos, honrados
por la ignorancia, que ensalzada veo
en cien mil disparates recitados;
adiós, de San Felipe el gran paseo,
donde si baja o sube el turco galgo,
como en gaceta de Venecia leo;
adiós, hambre sutil de algún hidalgo,
que por no verme ante tus puertas muerto,
hoy de mi patria y de mí mismo salgo».
PEREGRINAJE
Contaba el pequeño Miguel 4 años de edad cuando en
1.551, su padre Rodrigo, por las deudas acumuladas fue a la cárcel varios meses
y sus bienes fueron embargados. Al salir se desplazó a Valladolid con toda la
familia. En 1.553 regresaron a Alcalá y dos años después se desplazaron a
Córdoba para hacerse cargo de la herencia del abuelo Juan Cervantes y viajaron
también a Sevilla.
En
1.561, se tienen noticias de su venida a Madrid. Tiene Miguel 14 años. En 1.567
asiste a las clases del Maestro López de Hoyos quien selecciona varias de sus poesías, recogidas en el libro “La muerte de la reina doña Isabel de Valois”.
En
1.569, se ve envuelto en un duelo con Antonio Sigura, maestro de obras, y
Miguel fue acusado por haberle herido y se vio obligado a huir a Italia.
En
Roma pasó al séquito del Cardenal Acquaviva. En 1.571 intervino en la batalla
de Lepanto a las órdenes del Almirante don Juan de Austria, en la galera
Marquesa, en donde resultó herido en el brazo izquierdo, y de aquí su
sobrenombre de “El manco de Lepanto”.
Una vez repuesto, participó en otras
contiendas hasta 1.575 que en el regreso a España fue apresado su barco, la
galera Sol, y fueron llevados cautivos a Argel, entre ellos también su hermano
Rodrigo. Durante el cautiverio intentó varias veces la fuga, pero sin éxito.
Después
de cinco años y medio cautivo fue rescatado por los frailes Trinitarios, Fray
Juan Gil, pagando el alto precio de 500 escudos, y desembarcó en Denia Valencia. Ese mismo año de 1.580, vino
a Madrid y logró algún empleo de poca importancia y decide irse a Portugal, cerca de la Corte de Felipe
II, allí fijada, pero tampoco le va bien y regresa a Madrid al poco tiempo..
En
1.584, se casa con Catalina de Palacios Salazar, en Esquivias, de 19 años más
joven y no mucha fortuna, por lo que aporta una pequeña dote. Al poco le nace su hija Isabel de Saavedra,
fruto de sus amores extramatrimoniales
con Ana Franca de Rojas. En
1.585, muere su padre y tiene que hacerse cargo de la familia.
En
1.586, deja sus actividades literarias y se hace cargo como Comisario del Rey
para recaudar fondos en Andalucía y se desplaza a Sevilla. Cargo que le trajo
muchos problemas y acabó en la cárcel Real de Sevilla desde septiembre a
diciembre de 1.597.
Es
la época en que tiene la idea de irse a América, que según sus palabras: “Es común refugio de los pobres de espíritu”,
pero no llegó a efectuar el viaje.
Este
año de 1.597, empieza a escribir su gran obra. Parece que no hay datos de su
estancia en la cárcel de Medrano, llamada “Cueva del Alcalde Medrano”, que
según la tradición popular, sin confirmar, estuvo preso don Miguel de Cervantes
y en donde dio comienzo a su genial obra.
En
1.604, ya vive en Madrid y se le concede el permiso, privilegio Real, para
imprimir “El ingenioso hidalgo don
QUIXOTE DE LA MANCHA”, impreso en 1.605, por Juan de la Cuesta, a cargo de
Francisco Robles y dedicada al Duque de Béjar, marqués de Gibraleón, conde de
Benaleasar, y Bañares, vizconde de la Puebla de Alcozer, señor de las villas de
Capilla, Curiel y Burguillos.
Por
estas fechas se traslada a Valladolid, con 57 años, en donde permanece hasta el regreso de la
Corte de Felipe III a Madrid.
En
1.608, hay constancia de que en febrero Cervantes vivía en el madrileño barrio
de Atocha. Al año siguiente ingreso en la Hermandad de Esclavos del Santísimo
Sacramento, a la que pertenecían los escritores más importantes.
Los
últimos años los pasó en la Villa y Corte entregado a la noble tarea de
escribir.
TAMBIÉN SE HA DICHO
Los
apellidos CERVANTES y SAAVEDRA, son de origen judío y se ubican en la zona de
los llamados Montes de León.
En
los Ancares (Lugo) hay una aldea de nombre Cervantes y otra aldea en Sanabria
también Cervantes.
Este
nombre proviene de ciervo, muy abundantes en ambos lugares.
Igualmente
el apellido SAAVEDRA, existe en esta zona una casa-palacio con esta denominación.
Monumento hecho con clavos de la vía del ferrocarril en el pueblo de Cervantes en Ancares.
En
opinión de algunos estudiosos cervantistas la partida de nacimiento en Alcalá
de Henares apareció a mediados del siglo XVIII y corresponde a Juan Cerbantes Cortina, en cuyo margen
se ha agregado Miguel con letra
distinta, y no aparece Saavedra.
Demasiado
sospechoso es esto en opinión también de otros y se busca la justificación en
el hecho de que al que llegó a ser el mejor escritor de España de todos los
tiempos había que asignarle un lugar de nacimiento más importante y obviar que es de origen
judío converso, nacido en una aldea de Los Ancares.
En
cuanto a la fecha de nacimiento y el propio nombre de Miguel, existen también ciertas dudas. Efectivamente en la época
había la costumbre de imponer a los recién nacidos el nombre del Santo del día,
pero se da la circunstancia de que ese Santo no figuraba en el santoral de
Alcalá de Henares y según el propio
Cervantes, en el prólogo de
“Novelas Ejemplares” del 1.613, dice tener 64 años, lo que sitúa su
nacimiento en 1.549 y no en 1.547.
Las
referencias a La Mancha, se trata de un recurso literario que no se
corresponden con referencias geográficas concretas de esta histórica región y
que están inspiradas en los paisajes del antiguo Reino de León, así como las
costumbres, juegos, supersticiones, también
la fauna y la flora que Cervantes cita a lo largo y ancho de su inmortal
obra, son más propios de Galicia, León, Asturias o Cantabria, que de La Mancha.
Bosques con acebos, robles, hayas, castaños, nogales, tejos… montañas y valles
con prados verdes, fuentes y cascadas, ríos y arroyos. Instrumentos musicales
artesanos y populares como zanfoñas, dulzainas, gaitas zamoranas, rabeles…
alimentos como la cecina… juegos y tradiciones como la lucha leonesa…
CERVANTES de ascendencia
JUDÍA?
…
y por qué no?. ¿No lo fueron nombres tan importantes como Luis Vives, Antonio
de Nebrija, Santa Teresa de Jesús, Tirso de Molina… y tantos otros?.
Sin
embargo Cervantes trata de ocultarlo porque quizás fuera esta la razón por la
cual nunca consiguió ningún cargo público superior al de “recaudador de
impuestos”, una profesión de los judíos,
como la de cirujano de su padre.
Veamos
algunos detalles más, que son opiniones de personas relevantes:
El
Quijote tiene muchas referencias al judaísmo y se burla de la Inquisición, del
culto de los santos, de los milagros…
Hay
documentos de que Cervantes estudió en un colegio de Monterrey, cerca de Verín,
en Ourense.
Aldonza
Lorenzo, la Dulcinea de don Quijote, era una ciudadana de Sayago y en Santa
Coloma del Terroso (Zamora) hay una mujer enterrada con el nombre de Aldonza
Lorenzo.
La
Ínsula Barataria, podría tratarse del cerro amurallado de Benavente.
La
olla de don Alonso Quijano, no contiene cerdo que era tan habitual en los
cocidos de la época y se toma también
“duelos y quebrantos” cuando se trata en realidad de huevos fritos con
tocino y chorizo. ¿Quizás fue una fórmula más de disimular sus ancestros?.
Se observa su mano izquierda inútil
El
siguiente Autorretrato literal, está incluido en el prólogo de sus “Novelas Ejemplares”:
“Este que veis aquí, de
rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos
y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas plata, que no ha veinte
años fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni
menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y esos mal acondicionados y
peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el
cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca
que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es
el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha y del que hizo
el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusiano, y otras obras
que andan por ahí descarriadas y, quizás, sin el nombre de su dueño. Llámase
comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y
medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en
la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que,
aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más
memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los
venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto,
de felice memoria”.
.
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