miércoles, 21 de septiembre de 2016

VILLANUEVA DE LA VERA







                     FLOR Y NATA DE LA VERA

                        CASAS EN FILIGRANA
                    PIEDRAS, HIERRO Y MADERA...

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martes, 13 de septiembre de 2016

NOGAL



Nogal
Canto breve a un árbol


Tenemos una casa en Salces
Con río, huerta y corral
Y en el corral una joya,
Una perla vegetal.

Juglans regia, le llaman los cultos,
Nosotros, EL NOGAL.
Ejemplar de tronco gordo,
Grande de copa y follaje.

En verano nos pone sombra
Yen invierno, su ramaje
Pone freno al vendaval.

Yo lo planté de joven
Porque me dijo un día mi padre:
¡Haz un aujeru chaval,
Y te plantas un nogal!!!

Luego lo cuidé con mimo,
Y fue buscando su vertical,
Y ha crecido tanto,
Que es un árbol colosal.

Hubo que amputarle un brazo
Que crecía horizontal.

Si la nieve no le mella
Ni le quiebra el temporal,
Cuando cumpla cien años
Será descomunal.



Lina, con su gata Filomena


NOGAL  COMÚN
Es un árbol monoico y caducifolio. Se cultiva por sus nueces, la calidad de su madera para ebanistería y también como ornamental.

Es un árbol de gran porte, robusto de tronco corto que  puede superar seis metros de circunferencia del que salen gruesas ramas; la copa es redondeada y amplia;  la altura puede superar  25 m.
El tronco y ramaje son de color grisáceo blanquecino. Las hojas verde intenso,  se usan en medicina como astringente.

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lunes, 29 de agosto de 2016

SALCES


UNA CASA, UNA HUERTA Y UNA ROSA PRIMOROSA
                           
  


En una tarde de agosto,
A penas metido el sol
 Allá por Pico Tres Mares,
Desde mi rincón preferido
Contemplo complacido
Todo mí alrededor.

Veo mil fresnos  en hilera
Que se apiñan con los chopos
Saludando a las salceras.

Veo la Guariza en Fontibre,
El Peñío y los Brezales.

Veo el Calgar y la fuente
El Campón y Mesquería,
Que conforman con Sotío
Verdes pastizales.

Oigo el campano de una burra
Pastando en compañía,
Y el rebuzno de su amante
Que la dice: ¡prenda mía!.

Oigo  el mugido de las vacas
Que les han quitado la cría.

Esta mezcla de sonidos:
De campanos, rebuznos y mugidos,
Me resulta divertido,

Oigo el trino de los pájaros,
Y a los cuervos su graznido,
El arrullo de los palomos
Y el gri gri de los grillos.

Oigo correr el agua
Del Ebro recién nacido.

El olor lo pone la rosa,
Y mil flores amarillas
Y más aún, la manzanilla.

Una gozada en suma

Que toca la maravilla.


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jueves, 30 de junio de 2016

LOPE, QUEVEDO, CALDERON






          LOPE, QUEVEDO, CALDERON

  NACIERON  EN MADRID  CONTEMPORANEOS CON CERVANTES

         
¡Qué tres patas para  un banco!. Frase popular muy conocida y que en esta ocasión adquiere una dimensión universal.
…Y qué casualidad, tienen el denominador común de tener los tres raíces cántabras; infortunio en el amor; escasa cuenta corriente y pertenencia a la Venerable Orden Tercera.


LOPE DE VEGA Y CARPIO







Poeta y autor dramático. Llamado el “Fénix de los ingenios”. Uno de los autores más ilustres del Siglo de Oro.

Nació en  Madrid el 25 de noviembre de 1.562, en el número 50 de la actual calle Mayor. Hijo de padres santanderinos, del pueblo de La Vega, en el Valle de Carriedo.
Su padre Félix de Vega, era bordador de oficio, establecido en Valladolid y se vino a Madrid en donde montó un taller de bordado cerca de la histórica Puerta de Guadalajara.
Su madre, Francisca Fernández Flores, ama de casa.

En palabras del propio Lope en su “Epístola a Amarilis”. “El motivo de haber nacido yo en Madrid fue por un asunto amoroso de mi padre que se desplazó a la Villa y Corte y mi madre  le siguió para alejarle de la amante y la feliz reconciliación del matrimonio tubo como fruto mi nacimiento”.

Lope  asistió al colegio de la Compañía de Jesús y a la Academia Real.
Tuvo una vida llena de peripecias, reflejada con gran riqueza lirica en su amplia obra literaria.

Su obra es ingente, pues como indica su amigo y biógrafo Juan Pérez de Montalbán, escribió 1800 comedias y 400 auto-sacramentales.

En su juventud fue protagonista de varios devaneos amorosos. A los 17 años entabló relaciones con la actriz cómica Elena Osorio y por su causa cuando ésta le abandonó escribió unos libelos difamatorios estuvo preso en la cárcel de la Villa, ubicada en el edificio que ocupa el ministerio de Asuntos Exteriores y fue desterrado a Valencia. Raptó a la hija del rey de armas de Felipe II, Isabel de Urbina, con quien se casó por poderes el día 10 de mayo de 1588 y a los pocos días se embarcó en la Armada Invencible.

A su regreso se estableció con su mujer en Valencia y a la muerte de ésta se trasladó a Madrid, en donde vivió otras aventuras (ya era famoso), una con Aurora Trillo y también con Micaela de Luján, con quien tuvo una hija, que fue monja trinitaria descalza, sor Marcela de San Félix.

En 1598 se casó por segunda vez con Juana Guardo con la que vivió en Toledo y cuya muerte le produjo una seria crisis espiritual y se ordenó sacerdote, el 24 de mayo de 1.614:
“Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra
el alma quiere ser cielo en el cielo”

Al final de su vida aún conoció su última pasión con Marta de Nevares (Amarilis en sus versos), a quien cuidó cuando se quedó ciega.

Sus contemporáneos y en especial Cervantes, que no eran muy amigos, le llamaban “monstruo de la naturaleza”.

Cultivó todos los géneros literarios: poesía, novela, comedia, teatro, tragedia, auto-sacramental, coloquio, entremés, autobiografía… Es sin duda uno de los genios más grandiosos de toda la literatura española.

Vivió en la calle Cervantes durante sus 25 últimos años. La casa es en la en se actualidad se ubica un museo, denominado “Casa de Lope de Vega”, en el que destacan el oratorio, estudio, estrado, la habitación de Lope, la cocina y el comedor. Tiene también un huerto. Es una casa-tipo del siglo XVII compuesta por dos plantas y guardillones en el tejado.

En 1902, la Villa de Madrid le erigió una estatua en la plaza de la Encarnación.
              
 Escrito está que nunca estuvo en  Cantabria pero también se sabe que nunca se olvidó de sus orígenes montañeses.


FRANCISCO GÓMEZ DE QUEVEDO  VILLEGAS Y SANTIBÁÑEZ





Polígrafo, político y poeta.
Una de las personalidades claves de la literatura española del Siglo de Oro.
Mentor del conceptismo.
Ostentó los títulos de Señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago.

Nació en Madrid, el día 14 de septiembre de 1.580, con los pies deformes y una miopía aguda, que le motivaron una infancia poco feliz y solitaria. El tercero de cinco hermanos. Bautizado en San Ginés.

Su familia era de origen montañés (Cantabria) y estaba al servicio de la casa real. Su padre fue secretario de la emperatriz doña María, hija de Carlos I, y luego de la reina Ana de Austria, mujer de Felipe II.
Su madre, María de Santibáñez Villegas, era dama de la reina y de la infanta Isabel Clara Eugenia, propiciaron que Quevedo se criase en un ambiente palatino y recibiese una esmerada educación.
A los seis años de edad se quedó huérfano de padre y le nombraron un tutor, Agustín de Villanueva, un pariente lejano.

Estudió en el colegio Imperial de los Jesuitas de Madrid, hoy Instituto de San Isidro, en la calle Toledo y en los Jesuitas de Ocaña. 
Luego completó sus estudios en la Universidad de Alcalá de Henares, donde se especializó en humanidades, lenguas y filosofía.

En 1611, a consecuencia de un duelo, tuvo que marchar a Italia, en donde fue secretario y amigo del duque de Osuna, Pedro Téllez de Girón, virrey de Sicilia y Nápoles, quien le encomendó delicadas misiones políticas y diplomáticas, especialmente en la famosa conjuración de Venecia, en 1618.
En 1620, fue destituido el duque y Quevedo también cayó en desgracia, por lo que estuvo en prisión y luego desterrado en Ciudad Real, en Torre de  Juan Abad.

En 1634 contrajo matrimonio con la viuda doña Esperanza de Mendoza, señora de Cetina, de 50 años y tres hijos, pero prácticamente vivieron separados dos años. Anteriormente vivió amancebado con una mujer llamada Floris “La Ledesma” con quien tuvo varios hijos.
Fue algo mujeriego y se le bautizó con el apelativo “varón de muchas almas”, pero con poca fortuna en amores y pasaron por su vida varias mujeres, entre las que también destacan: Luisita de la Cerda (Luisi), de la casa de Medina, que fue su amor imposible y la recordó toda la vida; amó a Isabel, su primera novia…

  
Al subir al trono Felipe IV, regresó a Madrid e ingresó en la servidumbre del palacio. Sus relaciones tirantes  con el conde-duque de Olivares terminaron con su prisión en el convento de San Marcos de León, de donde salió poco después de la caída del conde-duque (1643), y se fue a Torre de Juan Abad, pero enfermo y achacoso murió dos años después, el día 8 de septiembre de 1.645, en Villanueva de los Infantes. Enterrado en la cripta de Santo Tomás, en la Iglesia de San Andrés.

Escritor de una gran capacidad creadora, en sus obras consiguió que la lengua castellana expresase a la perfección los matices más ricos y las profundidades más insoslayables del pensamiento humano. Está considerado como el escritor español de más variadas aptitudes.
Entre sus obras citamos algunas: Letrilla, jácaras y romances, de sabor popular; Grandes anales de quince días, que trataba la vida palaciega; El buscón, joya de la novela picaresca española; Los sueños, sátira de la vida española; etc., etc.


Es fácil suponer que Quevedo, se sentía orgulloso de su ascendencia cántabra ya que en alguna ocasión él mismo escribió:
“Soy señor de mi casa en la Montaña, hijo de padres que me honran con su memoria”.

Vivió en la hoy denominada calle de Quevedo, que es la misma casa en la que se hallaba la editorial El Magisterio Español, y en ella nació en 1.833, don José de Echegaray, premio Nobel de Literatura en 1.904.

Quevedo, es un apellido ilustre de Cantabria, originario de la localidad de San Martín de Quevedo, en el municipio de Molledo, que lleva por lema:
              “Yo soy aquel que-vedo / el que los moros entrasen
             y el que de aquí se tornasen / porque así lo mando yo”.

En la localidad de Bejorís, en Santiurde  de Toranzo (Cantabria),  se hallaba la casa familiar a la que dedicó estos versos:
             “Es mi casa solariega / mucho más que las otras
        pues que por falta de techo / le da el sol a todas horas”.



QUEVEDO EN TORRE DE JUAN ABAD.

Villa y municipio en Campo de Montiel, La Mancha, provincia de Ciudad Real.
Tomó renombre por el hecho de que el insigne escritor del siglo de Oro, Francisco Quevedo, uno de los autores más destacados de la literatura española, pasara en este lugar  una buena parte de su existencia, en diversas etapas de su vida, bien como huido de la justicia y desterrado, bien voluntariamente para restablecer su delicada situación física o para pleitear, en 22 ocasiones, por sus derechos sobre el Señorío de la Torre de Juan Abad.

Al fallecer su madre en el año 1.600, que había efectuado importantes inversiones en el lugar, se vió involucrado junto con su hermana Margarita para cobrar las rentas que en la villa se les adeudaba.

Quevedo fue Señor de esta Villa y a su muerte se constituyó el “Señorío de Quevedo”.
En 1.621 la Torre subastada y la adquirió un amigo suyo Alonso Mexia de Leiva.

En 1.643, ya muy enfermo se retiró a su torre-casona, que fue adquirida por su madre, y que él la llamaba “su aldea”.
Casona que fue adquirida por el Ayuntamiento y en la actualidad es la “Casa-museo de Quevedo”.
 Quevedo despachó en ella en sus tiempos de secretario del rey, importantes asuntos de Estado y también en ella compuso una buena parte de su ingente obra, como el siguiente poema:
  
Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.
Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la imprenta.
En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.



PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA HENAO



Dramaturgo. Sacerdote. Caballero de la Orden de Santiago. Insigne literato barroco del Siglo de Oro. Su obra es muy extensa y también testimonial de su propia vida, consagrada al trabajo, a la reflexión y al estudio una vez superados los excesos propios de juventud.

Nació en Madrid el día 17 de enero, festividad de San Antón, del año 1.600. Hijo de Diego Calderón de la Barca Barreda, secretario de Cámara del Consejo de Hacienda con Felipe II y Felipe III, y de Ana María de Henao. Fue el tercero de seis hermanos.
Descendiente de la Casa solariega de Viveda (Cantabria), que el siglo XV se ubicaron en Sotillo (Reinosa) y otra rama se asentaron en Boadilla del Campo (Palencia).

Cursó estudios, primero en Valladolid, por la ocupación de su padre en la Corte que estaba allí en esa fecha, después en el Colegio Imperial de los Jesuitas en Madrid. Cursó estudios en la Universidad de Alcalá.

Contaba 10 años de edad cuando murió su madre y su padre se casó en segundas nupcias.
En 1.615, murió su padre y Pedro se fue a la Universidad de Salamanca y se graduó en derecho canónico y civil.

Abandonó los estudios eclesiásticos por la carrera militar y durante algún tiempo llevó una vida aventurera en Madrid. Entró al servicio del Duque de Frías y viajó con él por Flandes y el norte de Italia y tomó parte en varias campañas bélicas.
En 1.625, por complicaciones en un homicidio, se fue como soldado al servicio del Condestable de Castilla.

Diez años después fue nombrado director del Coliseo del Buen Retiro y gozaba del aprecio de Felipe IV. Al año siguiente el rey le nombró Caballero de la Orden de Santiago.
 

Es el año 1.638 y al servicio del Duque del Infantado, participó en el sitio de Fuenterrabía y en 1.640 participó en la guerra de Secesión de Cataluña y herido  en la campaña de Lérida obtuvo una pensión vitalicia.

Tuvo un hijo ilegítimo, Pedro José, hacia 1.646 fruto de unas relaciones amorosas, pero murió antes de cumplir diez años.

En 1651 fue ordenado sacerdote  y permaneció en Toledo durante algún tiempo, hasta que en 1663 ocupó en Madrid el cargo de capellán de honor del rey Carlos II.

Vivió en el número 90 de la actual calle Mayor, en donde murió el día 25 de mayo de 1.681. Fue enterrado sin boato alguno según sus propios deseos, en la bóveda de San Salvador, llevado a hombros por la Congregación de Presbíteros Seculares Naturales de Madrid, fundada por Jerónimo de la Quintana en 1.619, de la que Calderón fue su capellán mayor, en 1.666. También lo fue Lope de Vega en 1.628.

Sus obras representan la aportación más lograda  de la cultura de la contrarreforma y del gusto barroco. El alcalde Zalamea, La vida es sueño, El gran teatro del mundo, … son algunas de sus obras más importantes.


Supo identificarse plenamente con el espíritu de la época y en opinión de don Marcelino Menéndez y Pelayo, es el representante más genuino del siglo XVII.


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lunes, 9 de mayo de 2016

CERVANTES







APUNTE BIOGRÁFICO

Creo que a nadie se le oculta que este año, bisiesto y olímpico, ha sido denominado a nivel mundial como Año Cervantino, por el hecho de cumplirse el cuarto centenario de la muerte del más preeminente de los  novelistas y escritores españoles de todos los tiempos. Uno de los tres colosos que la humanidad contempla, admira y venera, junto con Homero y Shakespeare: Miguel de Cervantes Saavedra.
Finísimo observador de las costumbres de su tiempo y crítico de su época. Autor de uno de los libros más conocido de cuantos se han escrito y el más traducido después de la Biblia: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.


Su NACIMIENTO



Son muchos los lugares  que pretenden atribuirse la venida al mundo del  insigne personaje en su feudo.
Sin embargo, ya está admitido  que el agraciado lugar fue Alcalá de Henares, probablemente el día 29 de Septiembre, festividad de San Miguel, ya que era costumbre en la épocas de bautizar a los bebes con el nombre del Santo del día.
Fue el cuarto hijo de los siete que tuvieron sus padres: Rodrigo Cervantes, cirujano al estilo de la época y Leonor de Cortinas, natural de la villa de Barajas. Nieto de Juan de Cervantes, licenciado en Leyes y Leonor de Torreblanca. Sus hermanos: Andrés, Andrea, Luisa, Miguel, Rodrigo, Magdalena y Juan.

Su infancia y adolescencia las vivió el pequeño Miguel junto con sus hermanos, de un lado para otro, por distintos avatares en la vida de sus padres. Etapas que fueron más bien tristes, pues su familia se vio envuelta en una serie de conflictos que menguaron su reputación  moral y social y la economía, con encarcelamientos incluidos.
Juventud azarosa, llena de episodios bélicos por Italia, cautiverio, heridas de guerra, largas ausencias, desengaños amorosos…

El resto de su existencia tampoco fue muy positiva. Años y años de intranquilidad, vagando de acá para allá buscando un empleo “pro pane lucrando” (para ganarse el pan) que le permitiera vivir sin sobresaltos y poder dedicarse a su gran pasión, las letras.
Siempre apurado,  sin dinero, sospechoso de varios delitos. Si bien a pesar de toda la tinta negra en su biografía, nunca fue un amargado.

A caballo con la última etapa de Carlos I, todo el reinado de Felipe II y parte del de Felipe III, incrementó el valor del “Siglo de Oro”.

En alguna ocasión recordando sus episodios en 1.614, escribió, quizás con un sentimiento  elevado de desengaño:
Viaje al Parnaso
«Adiós», dije a la humilde choza mía;
«adiós, Madrid; adiós tu Prado y fuentes,
que manan néctar, llueven ambrosía;
adiós, conversaciones suficientes
a entretener un pecho cuidadoso
y a dos mil desvalidos pretendientes;

adiós, sitio agradable y mentiroso,
do fueron dos gigantes abrasados
con el rayo de Júpiter fogoso;
adiós, teatros públicos, honrados
por la ignorancia, que ensalzada veo

en cien mil disparates recitados;
adiós, de San Felipe el gran paseo,
donde si baja o sube el turco galgo,
como en gaceta de Venecia leo;
adiós, hambre sutil de algún hidalgo,

que por no verme ante tus puertas muerto,
hoy de mi patria y de mí mismo salgo».

PEREGRINAJE

Contaba el pequeño Miguel 4 años de edad cuando en 1.551, su padre Rodrigo, por las deudas acumuladas fue a la cárcel varios meses y sus bienes fueron embargados. Al salir se desplazó a Valladolid con toda la familia. En 1.553 regresaron a Alcalá y dos años después se desplazaron a Córdoba para hacerse cargo de la herencia del abuelo Juan Cervantes y viajaron también  a Sevilla.

En 1.561, se tienen noticias de su venida a Madrid. Tiene Miguel 14 años. En 1.567 asiste a las clases del Maestro López de Hoyos quien selecciona varias de sus poesías, recogidas en el libro “La muerte de la reina doña Isabel de Valois”.
En 1.569, se ve envuelto en un duelo con Antonio Sigura, maestro de obras, y Miguel fue acusado por haberle herido y se vio obligado a huir a Italia.

En Roma pasó al séquito del Cardenal Acquaviva. En 1.571 intervino en la batalla de Lepanto a las órdenes del Almirante don Juan de Austria, en la galera Marquesa, en donde resultó herido en el brazo izquierdo, y de aquí su sobrenombre de “El manco de Lepanto”.

Una vez repuesto, participó en otras contiendas hasta 1.575 que en el regreso a España fue apresado su barco, la galera Sol, y fueron llevados cautivos a Argel, entre ellos también su hermano Rodrigo. Durante el cautiverio intentó varias veces la fuga, pero sin éxito.
Después de cinco años y medio cautivo fue rescatado por los frailes Trinitarios, Fray Juan Gil, pagando el alto precio de 500 escudos, y desembarcó en  Denia Valencia. Ese mismo año de 1.580, vino a Madrid y logró algún empleo de poca importancia y decide  irse a Portugal, cerca de la Corte de Felipe II, allí fijada, pero tampoco le va bien y regresa a Madrid al poco tiempo..

En 1.584, se casa con Catalina de Palacios Salazar, en Esquivias, de 19 años más joven y no mucha fortuna, por lo que aporta una pequeña dote.  Al poco le nace su hija Isabel de Saavedra, fruto de sus amores extramatrimoniales  con Ana Franca de Rojas.  En 1.585, muere su padre y tiene que hacerse cargo de la familia.
En 1.586, deja sus actividades literarias y se hace cargo como Comisario del Rey para recaudar fondos en Andalucía y se desplaza a Sevilla. Cargo que le trajo muchos problemas y acabó en la cárcel Real de Sevilla desde septiembre a diciembre de 1.597.
Es la época en que tiene la idea de irse a América, que según sus palabras: “Es común refugio de los pobres de espíritu”, pero no llegó a efectuar el viaje.

Este año de 1.597, empieza a escribir su gran obra. Parece que no hay datos de su estancia en la cárcel de Medrano, llamada “Cueva del Alcalde Medrano”, que según la tradición popular, sin confirmar, estuvo preso don Miguel de Cervantes y en donde dio comienzo a su genial obra.

En 1.604, ya vive en Madrid y se le concede el permiso, privilegio Real, para imprimir  “El ingenioso hidalgo don QUIXOTE DE LA MANCHA”, impreso en 1.605, por Juan de la Cuesta, a cargo de Francisco Robles y dedicada al Duque de Béjar, marqués de Gibraleón, conde de Benaleasar, y Bañares, vizconde de la Puebla de Alcozer, señor de las villas de Capilla, Curiel y Burguillos.
Por estas fechas se traslada a Valladolid, con 57 años,  en donde permanece hasta el regreso de la Corte de Felipe III a Madrid.
En 1.608, hay constancia de que en febrero Cervantes vivía en el madrileño barrio de Atocha. Al año siguiente ingreso en la Hermandad de Esclavos del Santísimo Sacramento, a la que pertenecían los escritores más importantes.

Los últimos años los pasó en la Villa y Corte entregado a la noble tarea de escribir.


TAMBIÉN SE HA DICHO

Los apellidos CERVANTES y SAAVEDRA, son de origen judío y se ubican en la zona de los llamados Montes de León.
En los Ancares (Lugo) hay una aldea de nombre Cervantes y otra aldea en Sanabria también Cervantes.
Este nombre proviene de ciervo, muy abundantes en ambos lugares.
Igualmente el apellido SAAVEDRA, existe en esta zona una casa-palacio  con esta denominación.


Monumento hecho con clavos de la vía del ferrocarril en el pueblo de Cervantes en Ancares.

En opinión de algunos estudiosos cervantistas la partida de nacimiento en Alcalá de Henares apareció a mediados del siglo XVIII y corresponde a Juan Cerbantes Cortina, en cuyo margen se ha agregado Miguel con letra distinta, y no aparece Saavedra.
Demasiado sospechoso es esto en opinión también de otros y se busca la justificación en el hecho de que al que llegó a ser el mejor escritor de España de todos los tiempos había que asignarle un lugar de nacimiento  más importante y obviar que es de origen judío converso, nacido en una aldea de Los Ancares.

En cuanto a la fecha de nacimiento y el propio nombre de Miguel, existen también ciertas dudas. Efectivamente en la época había la costumbre de imponer a los recién nacidos el nombre del Santo del día, pero se da la circunstancia de que ese Santo no figuraba en el santoral de Alcalá de Henares y según el propio  Cervantes, en el prólogo de  “Novelas Ejemplares” del 1.613, dice tener 64 años, lo que sitúa su nacimiento en 1.549 y no en 1.547.

Las referencias a La Mancha, se trata de un recurso literario que no se corresponden con referencias geográficas concretas de esta histórica región y que están inspiradas en los paisajes del antiguo Reino de León, así como las costumbres, juegos, supersticiones, también  la fauna y la flora que Cervantes cita a lo largo y ancho de su inmortal obra, son más propios de Galicia, León, Asturias o Cantabria, que de La Mancha. Bosques con acebos, robles, hayas, castaños, nogales, tejos… montañas y valles con prados verdes, fuentes y cascadas, ríos y arroyos. Instrumentos musicales artesanos y populares como zanfoñas, dulzainas, gaitas zamoranas, rabeles… alimentos como la cecina… juegos y tradiciones como la lucha leonesa…

CERVANTES de ascendencia JUDÍA?

… y por qué no?. ¿No lo fueron nombres tan importantes como Luis Vives, Antonio de Nebrija, Santa Teresa de Jesús, Tirso de Molina… y tantos otros?.                          
Sin embargo Cervantes trata de ocultarlo porque quizás fuera esta la razón por la cual nunca consiguió ningún cargo público superior al de “recaudador de impuestos”, una profesión  de los judíos, como la de cirujano de su padre.

Veamos algunos detalles más, que son opiniones de personas relevantes:
El Quijote tiene muchas referencias al judaísmo y se burla de la Inquisición, del culto de los santos, de los milagros…
Hay documentos de que Cervantes estudió en un colegio de Monterrey, cerca de Verín, en Ourense.
Aldonza Lorenzo, la Dulcinea de don Quijote, era una ciudadana de Sayago y en Santa Coloma del Terroso (Zamora) hay una mujer enterrada con el nombre de Aldonza Lorenzo.
La Ínsula Barataria, podría tratarse del cerro amurallado de Benavente.
La olla de don Alonso Quijano, no contiene cerdo que era tan habitual en los cocidos de la época y se toma también  “duelos y quebrantos” cuando se trata en realidad de huevos fritos con tocino y chorizo. ¿Quizás fue una fórmula más de disimular sus ancestros?.


              Se observa su mano izquierda inútil



El siguiente Autorretrato literal, está incluido en el prólogo de sus “Novelas Ejemplares”:



“Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas plata, que no ha veinte años fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y esos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusiano, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizás, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas  del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria”.




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