SAN BLAS
Y SU CONNOTACION REFRANERA
POR SAN BLAS, LA CIGÜEÑA VERÁS
La cigüeña de SALCES, en Campoo, ya está en
su apartamento, iniciando su decoración interior. El arreglo de la fachada ha
sido labor de mi buen amigo y vecino ITO, con la ayuda de Jorge, un experto en
estos asuntos del esmoche de árboles.
La pareja de enamorados ha sido puntual y
fiel a su cita anual y así poner en valor el mensaje del refrán popular del
inicio, como indicación de que el invierno
va menguando. Muy pronto “escribirán
a París” para que envíen sus cigüeñinos.
OTRAS
CITAS EN EL REFRANERO POPULAR:
“Lo
dijo Blas, punto redondo”. Expresión con que se replica a quien presume de
llevar siempre la razón.
“Por
San Blas, hora y media más”. En clara referencia a que los días ya son
más largos y las noches más cortas.
Con
la denominación hagiográfica de San Blas,
se bautizó en su día, a uno de los cerrillos que se elevan con escasa altitud,
312 pies castellanos (87 m.) sobre el nivel del río Manzanares, en el emblemático
Parque de El Retiro madrileño.
Tomó nombre por la construcción en él de una
pequeña ermita, en el camino entre los conventos de los Jerónimos y de la
Virgen de Atocha, para la veneración de este santo que posteriormente sería
tomado como patrón de los laringólogos.
Sabemos por las crónicas matritenses que este
cerrillo era un lugar muy querido por los madrileños como lugar lúdico, de
esparcimiento y diversión, de manera muy especial en los días de romería que en
él se celebraban. Un espacio muy bello y acogedor, entre pinos esbeltos y aire
puro. Hubo una época en que era tanta la afluencia de romeros a la ermita que
se destinaban cuatro alcaldes de Casa y Corte con nueve alguaciles cada uno a
caballo para mantener el orden.
Este estupendo escenario con sus romerías fue
artísticamente plasmado por los hábiles pinceles del pintor Brueghel; cuadro
que se halla en el Museo del Prado. En él se puso en escena el popular
“Entremés del día de San Blas en Madrid”, de Pedro Lanini.
SAN BLAS

Obispo de Armenia, médico, anacoreta y
mártir. Su festividad se celebra el día 3 de febrero.
Nació en el seno de una familia acomodada en la ciudad de
Sebaste, en Asia Menor, en la segunda mitad del siglo III, perteneciente en la
época a la provincia de Armenia bajo jurisdición romana. En la actualidad se
denomina Sivas y pertenece a Turquía.
Después de sus primeros estudios se centró en el
conocimiento de las normas de la retórica clásica.
Blas
médico:
Cuando tuvo que elegir una profesión, nos dice don Pablo Pérez Fernández en su
libreto “San Blas Santos y Santas”, se decidió por la medicina, siguiendo las
antiguas enseñanzas de Hipócrates y Galeno, llegando a ser un médico de gran
solvencia.
Blas
anacoreta:
Movido por este deseo de oración y contemplación, comenzó a retirarse en
soledad a una cueva en el monte Argeo, cerca de la ciudad.
Blas
obispo:
A la muerte del obispo de su ciudad, Sebaste, era preciso elegir otro.
Siguiendo la tradición se reunieron los presbíteros y los seglares y no duraron
en elegir al médico anacoreta, por aclamación unánime.
Blas
mártir:
En tiempos del emperador Diocleciano se produjo una persecución exterminadora
de los cristianos y en especial en la ciudad de Sebaste y en el año 304, se
dictó un edicto sobre la obligación de ofrecer sacrificios a los dioses, bajo
pena de muerte al que no lo hiciese, y fue decapitado en el año 316
El
culto a San Blas:
Sabido es que el culto a este santo, está extendido por todo el ámbito
cristiano, y han sido muchos los lugares que han erigido una iglesia o una
ermita bajo su advocación.
La devoción popular hacia San Blas, se
sostuvo en base a su fama de “hacedor de milagros” o taumaturgo, cualidad que
tuvo incluso antes del martirio.
En la actualidad, se le sigue invocando como
abogado en las enfermedades de la garganta, debido a la curación de muchas
personas afectadas de esta dolencia, pero sobre todo se debe al milagro que la
tradición le atribuye en la curación del “Niño de la espina”, cuya narración
abreviada es la siguiente:
“Cuenta la tradición que una madre muy
angustiada se acercó al médico Blas, con su hijo moribundo a causa de una
espina de pescado que se le había clavado en la garganta y no podía respirar, y
le dijo estas palabras: Siervo de Jesús,
ten compasión de mi hijo, que se está muriendo y es el único que tengo.
El médico muy complaciente, puso sus manos
sobre el niño, trazó la señal de la cruz en su garganta y oró. Enseguida el
niño moribundo expulsó la espina y se recuperó rápidamente”.
San Blas, además del patrono de los
laringólogos lo es también de los albañiles; cardadores; carpinteros y
tejedores.
Se le invoca como protector del dolor de
garganta, de anginas; contra vientos y huracanes.
CONNOTACION ROMERA DEL CERRILLO DE
SAN BLAS.
Otra de las facetas que hicieran popular a
este Cerrillo de San Blas, fueron las celebraciones en él y en torno a su
ermita, de varias romerías y verbenas típicas y tradicionales del Madrid de
antaño, tales como la de San Blas, San Antonio Abad o San Antón, la del Cristo
de la Oliva, la del Ángel ....
ROMERIA DE SAN BLAS.
Era esta la romería más popular celebrada en
el Cerrillo de su nombre en el Parque del Retiro, el día 3 de febrero,
festividad de este santo, en los
alrededores de la ermita a él dedicada. Romería muy entroncada en una profunda
tradición madrileña.
El escenario contaba con una excelente
pinada, que junto a las aguas salutíferas de la fuente de Santa Polonia,
(situada en el convento de Atocha), tenía propiedades medicinales, siendo muy
usada para las dolencias de estómago y de los riñones...
Santa Polonia, es la patrona de los dentistas
y protectora contra el dolor de muelas.
Lo primero y preceptivo era oir la santa
misa, seguidamente y casi a modo de rito, era beber el agua milagrosa para
liberarse las afecciones de garganta.
A continuación se entonaban coplas populares
alusivas a la fiesta y a San Blas, e incluso alguna salida de la pluma genial
del gran Quevedo, como esta que dice:
“La
garganta de San Blas – con almuerzos y merienda,
son garrotillo del pobre – que las paga y no
las prueba”
Garrotillo se
denominaba en la época a las infecciones de garganta o difteria
Otras coplas salidas
del ingenio del pueblo, y por tanto anónimas, son éstas:
“Con bendición de San
Blas – y agua de Santa Polonia,
tendrás la garganta
buena – sin tenerte que ir a Roma”.
“San Blas, es fiesta
- con regocijos,
coches, bullas y
lodos - y mucho vino”.
“A la ermita de San Blas
– si vas a coger “verbena”,
pedirás que la
garganta – el Santo te ponga buena”.
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